De octubre.

Escuchás gemir la niebla

y su piel es ceniza

sobre pastos trasnochados;

de tu temblor testigos.

El cobijo de los líquenes

camúflanos las manos:

son coleópteros ardientes,

danzando impacientes,

en dormitorios vegetales.

El deseo es mineral:

caverna,

humedades,

encuentros.

Por geológicos tiempos sueño:

volvernos volcán,

cordillera,

puerto.

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