Óptica

Las miradas son paisajes habitados,
urbes en mute o bosques y cigarras,
un muro gris y gastado,
o una flama asando la luna.
Las pupilas seducen gemelas,
se esconden tras telones,
se duermen cobijadas:
algunas siempre mienten;
hay otras que nunca engañan.
Es arriesgado pasear por las pestañas.
No hay garantías, no existen seguros.
No hay agentes que vendan la póliza apropiada.
El estrépito es un vórtice;
Caer, una desdicha o la gloria.
Las miradas no tienen barandas.
Ninguna tiene el rótulo de reglamento
que ponga a nadie a salvo
o señale un desvío.

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