En la tarde.

Ella tendrá más o menos 49, él anda por los 58. Ella tiene los ojos un poco verdes, las canas más lindas del mundo y en el regazo; el Universo. Él tiene ojos como el Cielo, la piel con mapas para guiarse por el mundo y un refugio definitivo a cuando el mundo golpea y asusta.

He visto a ambos temblar abrigados por la misma cobija los efectos de una intoxicación por comida, criar l@s hij@s, cambiar de casa, arreglar las goteras. Montar en la cocina su propio “panel experto” para debatir las noticias, llevarme por el hospital en una silla de ruedas; a cuatro brazos. Los he visto en las buenas y en las malas. Eso sí, siempre reventando a pedazos todos esos mitos de “las mujeres son así” y “los hombres son asá“, regalándome además de la vida, un poco más de esperanza. Cerrándole la boca, con el índice colocado imaginariamente encima, a todas aquellas bocas que me han querido hacer creer que no queda más que resignarse y que todo es falso…o bioquímico.

Hoy se han quedado dormidos de la mano, viendo la tele. Con sólo verlos me he puesto como la tierra bajo el aguacero que empapa el patio y por un ratico se me llenan las grietas de mis momentos “secos.” La casa se llena del aroma de las guayabas que cosechamos del árbol junto a la casa. Entonces: esto es un hogar. Entonces eso es el Amor.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Reflexiones y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s