Insinuación

La temporada de lluvias convoca
A cada poro a convertirse en cántaro;
De la corriente de algún río lento,
De la tormenta de un cuerpo salado.

Rendición de un Cielo seducido
Por el calor de la Tierra fértil.
Invitación del verde cobijo
De las semillas de pudor frágil.

Parece una blasfemia; casi,
Al concierto de gotas no sumarse,
Con dos pechos golpeando tambores,
Simulando tectónicas movidas,
Murmurando como dos volcanes.

Ausente en la orquesta no puedo más que suponer,
Cerrando los ojos y escuchando la marea,
Cómo podría el cuerpo llover
Si abocado estuviese en la tarea.

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