Una cierta dosis

“Pero a veces no basta
La cierta dosis de ternura
Y es necesario agregar….
Una cierta dosis de plomo”

-Subcomandante Marcos.

La ternura también puede ser peligrosa.

Si no que lo diga la carne suave que a la bala recibe,

O el oído abierto que el silencio perfora.

La ternura me ha pintado mil canas

Y cavado canales en el rostro

Donde navego a destinos inciertos.

Me ha convertido en semilla

Para plantarme entre grietas secas;

De dolor, espanto y furia.

Tiernamente gotea la sangre

Del venado herido en cacería.

Tiernamente sacan algunos

El puñal hundido en la barriga

Después de clavarlo hasta la histeria.

Pueden sacarlo suavemente,

Como destilando,

Cada centímetro de rojo;

Con una mueca por sonrisa.

Por eso a veces precisa

Una cierta dosis de silencio.

Una cierta dosis de malicia.

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4 respuestas a Una cierta dosis

  1. maumoravilla dijo:

    Sin duda una obra de arte Anita; la frase del subcomandante marcos en el inicio, contextualiza el poema y le da aún más fuerza. Que gusto leer un escrito tan bueno. Sigue así. Un Abrazo

  2. cinemavitae dijo:

    Ya me hacía falta leerte!

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