Extractos del Lobo Estepario I


Simplemente, cómo dice el prólogo del libro según la edición de “Nuevo
Talento
“: “No hay nada que decir, no hay más que leerlo”…


1. “Mira así somos nosotros los hombres, como si fuéramos monos. Y todas las conquistas del espíritu, toda la celebridad, y todos los avances hacia lo grande y lo eterno se vino por tierra y todo parecía un juego de monos…”


2. “Hay también que estar orgulloso del dolor, todo dolor es un recuerdo de nuestra elevada condición”

3. “La mayoría de los hombres no quieren nadar antes de saber”
4. “!Ah, es muy dificil encontrar este camino de Dios en medio de esta vida que llevamos, en medio de este siglo  tan lleno de contrastes, tan burgués, tan falto de espiritualidad, a la vista de estas arquitecturas, de estos  negocios, de ESTA POLÍTICA SUCIA, de estos hombres! ¿Cómo no había yo de ser un lobo estepario y un pobre  aislado en medio de un mundo cuyos fines nunca he compartido, y ninguno de sus placeres me llama la  atención? Nunca he podido aguantar mucho tiempo ni en teatros ni en cines; apenas puedo leer un periódico, rarísima vez un libro moderno, y no alcanzo a comprender qué clase de alegría o placer buscan los hombres en los hoteles y en los ferrocarriles totalmente llenos, en los restaurantes abarrotados de gentes y oyendo una música pesada y fastidiosa, en los bares y cabarets de las ciudades elegantes, en las exposiciones, en las carreras o en las conferencias para los que necesitaban ilustración, en los grandes placeres de los deportes; no entiendo ni comparto todos estos placeres, aunque a mí, desde luego me serían asequibles y por los que tantos miles y miles de gentes se agitan y afanan. Y lo que por el contrario me sucede a mí, en mis raras horas de  placer, lo que para mí resulta delicioso suceso, elevación y éxtasis, eso no lo conoce ni lo busca, ni lo ama el mundo, más que si acaso en las novelas; en la vida real, lo considera una locura. Y en efecto, si el mundo tiene razón, si esta música de los bares, estas diversiones masivas, estos hombres americanos contentos con tan poco, tienen razón, entonces yo no la tengo, y entonces, es verdad que estoy loco, entonces, me siento  verdaderamente un lobo estepario nombre con el que tantas veces me he llamado, la bestia de un mundo en decadencia, que le es extraño e incomprensible, que ya no encuentra nada, ni su hogar, ni su ambiente, ni su alimento.”
5. “¿Quién leía de noche sobre las tranquilas aguas del Rhin, los escritos que dejaban trazadas en el Cielo las nubes pasajeras?…¿Y quién hurgaba entre los escombros de la misma vida el sentido que se habían llevado el aire, quién sufría lo aparentemente absurdo y vivía lo aparentemente loco y esperaba en secreto aún en el último caos errante revelación y proximidad de Dios?”
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