Se murió

       Rondaba hoy por la tienda de libros en busca de alguna portada interesante o quizá un título que se apoderase de mis ojos. En busca de lo que fuera que me llamara la atención. Mirando portadas y contraportadas me di a la tarea de inspeccionar estante por estante de la Nueva Era.  Los títulos de “superación” que tanto detesto abundaban cual la basura en “Río Azul” Otros títulos igualmente “light” y dulzones saltaban fácilmente…”¿Por qué las mujeres no pueden decir no?”; solo por ejemplo. Aparte de eso encontré cosas que me tienen con la intriga de leerlas ” a ver qué tal”: El Perfume: Historia de un Asesino.” Cosas más densitas como El Corán casi palpitaban incitantes entre las nubecillas de polvo ; escurridizas entre las manos de cuando en cuando. Fue en eso cuando entonces lo escuché…Un golpe seco en la mesa, el hombre de la caja que se levantó de golpe y los otros tres dependientes cuestionandose que había pasado.
     Yo venía de una actividad interesante. Celebraban el contacto de seno y boca; madre e hijo, vida y tiempo. No tengo idea de cuántos infantes habría allí; de igual manera ignoro el número de las madres. Solo puedo hablar del calor que las risas de tanto y tanto infante me dejó en el pecho. Casi como una maternidad compartida. La maternidad de la esperanza de un mañana quizá no directamente mío…quizá si. Muy pronto es para saberlo. Corrían, babeaban, gateaban y reían. Más energía en un mismo lugar no era posible. Vida…vida acá y allá. Y en las manos apuradas que cambian pañales y se toman el pecho para dar de vivir. Todos habían llegado en el conocido tren. Con el ruido igual y el paso quizá un poco más lento. Un transporte lleno de vida. Música, comida y llanto en la fiesta de las madres; música, comida y llanto…Igual que en los funerales. Pasaron las horas y la actividad termino…Y así; llegué a la librería. Tras curiosear un rato lo supe…
   ¡Se murió el maquinista! ¡Un infarto fulminante!…Irónico tras estar llevando consigo tanta vida. Los que traen a los qué están vivos están muriendose un poco cada día más; quizá así es todo esto. Así es todo esto. Pero no es negativo, ni se lea con pesimismo. Veáse como un equilibrio; fragilidad. Viviendo estamos viajando…el destino es lo que cuenta; y saber mirar por las ventanas para disfrutar el mientras tanto.

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